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Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa. 2 Corintios 10:3-6.
abel benitez
December 19th, 2007 at 7:19 am
ulises te felicito a vos i a tu grupo porque son lo mas los felicitos i que dios les bendigas